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Historia revisada en ortografía

El médico se cogía a mi esposa 2

434095 - Como comentaba en mi anterior relato, el médico iba a dar consultas cada dos domingos del Distrito Federal a San Miguel, entonces le pedí a mi esposa que me contara a detalle lo que él le hacía. En la segunda consulta, el médico le dijo que se acostara en la mesa de exploración, que se desabrochara el brassier y se bajara el pantalón y el calzón hasta las rodillas.

Ya que lo hizo, él empezó separándole las piernas y frotándole suavemente el clítoris, diciéndole "su esposo debe ser muy feliz por tener una mujer como usted", ya que mi esposa era y sigue siendo guapa, es blanca, 1.56 m de estatura, delgada, con senos grandes, su sexo es muy velludo, además tiene una línea de vellos que le suben hasta el ombligo y me aprieta mucho mi verga, cuando se la estoy metiendo. Cuando salía mi esposa de la consulta, le preguntaba qué había sucedido, me contestaba que el médico le revisaba los labios de su vulva y mientras le frotaba el clítoris, le preguntaba qué sentía, le respondía que nada.

Luego, le pregunté a mi esposa si le gustaría que se la cogiera el médico, me contestó que si yo estaba de acuerdo, entonces sí. A la siguiente consulta, ella llevaba puesto un vestido y al entrar al consultorio, el médico le ayudó a quitárselo y ya acostada mi mujer, comenzó a frotarle el clítoris. Entonces, mi esposa le dijo que no siguiera porque la estaba excitando, luego el médico comenzó a mamarle los senos, diciéndole "para que te excites más", después le metió el pene en la boca y la puso a mamársela.

Pasado un buen rato, él se vino en su boca y mi esposa se tomó toda la leche que le soltó y no obstante eso, la verga del médico seguía parada, entonces comenzó a penetrarla por la vulva hasta que pasado un rato, se vino en el interior de ella, él le dijo que nunca se había cogido a una mujer tan sabrosa y guapa como ella. Ante eso, mi mujer me pidió que le permitiera seguir cogiendo con el médico porque había disfrutado mucho su verga, que estaba más grande y más gruesa que la mía.

Pasaron varias veces de consultas y cogidas hasta que un día, le comenté al médico que mi esposa me había confesado que se la estaba cogiendo, naturalmente él lo negó pero le dije que no había algún problema, que lo aceptaba porque amaba mucho a mi esposa. Tiempo después, el médico dejó de ir a San Miguel a dar consultas, y de vez en cuando, mi esposa y yo íbamos a su consultorio del Distrito Federal, ahí se la seguía cogiendo.

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Enviada por: bisexual pasivo

Correo: florescarlos533@yahoo.com.mx      
 

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