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Historia revisada en ortografía

Cuando me dieron por mis tres hoyitos

423979 - Hola, soy Esperanza y quiero contarles una novedad más de mi vida. Una amiga nos invitó a una fiesta en su casa, también invitó a Oliva y a Antonio, amigos también nuestros, que habían sido protagonistas en un intercambio sexual con mi pareja y yo pero por algunas razones, había sido una única vez, la que llevaba muy dentro de mí, pues mi marido sospechaba algo, ya que en algunas noches, me había sorprendido masturbándome y musitando el nombre de Antonio.

Así pues, acudimos a esta fiesta y comenzamos a convivir, tomándonos algunas copas y contándonos cosas sin mucha importancia, todo esto para hacer más amena la noche. Después, Juan sacó a bailar a nuestra anfitriona, que se llama Lourdes mientras que su esposo, un compadre de ellos y Antonio charlaban y tomaban y Oliva y yo platicábamos de nuestros hijos, ya que sucede que una hija de Oliva se fue a vivir momentáneamente con nosotros, por problemas con ella, al tiempo que Juan seguía bailando con Lourdes, después siguió con Oliva y también conmigo.

En un descanso, vi que Antonio se fue a platicar con Yesenia, la hija que vivía con nosotros y los seguí, para ver qué pasaba y de paso, estar cerca de él un rato, pues lo llevaba en mi cabeza, pues recordaba frecuentemente por la noche, la vez que me metió su verga y no pasó mucho tiempo cuando se nos unió Oliva, pues es un poco celosa. Ya le había comentado que mi intención no era quitárselo, tan solo me gustaba por el tamaño de su verga y por lo bien que la uso conmigo, aparte de sus besos apasionados que recibí en todo mi cuerpo, principalmente en mi raja y en mi chiquito arrugadito, fue una delicia sentirlo mío, muy mío. La vi medio molesta y preferí regresar a bailar, al rato regresaron los dos, creo que enojados, pues cada quien se fue a sentar aparte.

Pasado un rato, Juan tomó nuevamente a Lourdes para bailar, a ella le gusta mucho y él no desaprovechaba el momento para pegarla a su cuerpo mientras de reojo, vi que ya se le notaba el bulto y se lo pegaba mucho. Terminó una melodía más, entonces Juan me abrazó, dándome un beso cachondo y diciéndole “amor, sí que estás caliente, ya vi cómo le pegas tu verga a Lourdes”, contestándome “sí estoy caliente pero también es por ti, ¿crees que no me di cuenta que en cuanto salió Antonio, lo seguiste?”, le respondí “sí, Juan, también lo estoy, todavía recuerdo la noche que fui suya, recuerdo su verga y sus besos, parece que fue anoche”.

Enseguida, le pregunté “¿acaso no te acuerdas cómo te cogiste a Oliva?”, me contestó “sí pero parece que ella no está muy disponible esta noche”, entonces comenzó una melodía y dejé a Juan para ir a sacar a Antonio a bailar mientras Juan bailaba otra vez con Lourdes. Estando con Antonio, me dijo “se va a enojar Juan” pero le contesté “no, no, él no es tan celoso como Oliva” y apenas terminé de decir esto, cuando vimos salir rápidamente a Oliva de la casa, llevándose al niño más chico con ella. De inmediato, Toño intentó ir a detenerla pero ella no se dejó y se fue muy molesta, creo que esto detonó a que todo terminara, enseguida nos despedimos de Lourdes y de su esposo, Juan iba medio borracho y Toño también un poco, junto con el compadre de los anfitriones.

Íbamos caminando por la calle para tomar un taxi hasta que Juan le comentó a Toño “ayúdame con Pera, creo que ya le dio aire y con lo tomada, ya se mareo más”; obvio, Antonio no esperó más y me tomó por la cintura, de manera que me llevaban entre los dos, para evitar caerme. Mientras tanto, el compadre nada más nos observaba y de vez en cuando, sentía algunas manos apretándome y sobándome mi culo, diciéndole “estense quietos, espérense, ¿qué no les da vergüenza con el compadre?”. Total que así, con estos traviesos, llegamos hasta la avenida, donde el compadre se despidió al ver venir un taxi, luego Antonio hizo lo mismo pero al darme la mano, se la apreté diciéndole “deja que se vaya, tú ayúdale a Juan a llevarme a la cama, ¿acaso no quieres estar conmigo?” y le di un beso en la mejilla.

Más adelante, me dieron ganas de orinar y les dije “espérense, quiero orinar” y le pedí “Antonio, ayúdame, vamos allá donde no me vean”, enseguida me tomó de la cintura, dirigiéndonos hacia una hilera de árboles frondosos, a donde llegamos y le pedí “ayúdame a bajarme el pantalón”. Al momento, me lo bajó, quedándome en pantaleta y añadí “ahora quítame el calzón también”, eso hizo, quedándome desnuda de la cintura hacia abajo. De inmediato, me comentó “Esperanza, ¡qué hermosa estás!, tienes una hermoso culo y esta raja caliente también”, a lo que respondí “¿sí?, pues este culo y esta raja son tuyos”; al momento, me acarició el culo, dándome un rico apretón en mi pucha.

A continuación, me senté a orinar mientras Toño se sacaba la verga, pidiéndome “Pera, mámamela” y murmure “¡qué rica verga tienes!” y mientras orinaba, se la mamé hasta que terminando, le propuse “límpiame, amor, límpiame bien, como tú sabes hacerlo”. Para ello, me recargué en un árbol, parando el culo y abriendo las piernas, enseguida Toño me acarició el culo, dándome unos besos para luego llegar con su boca a mi pucha, limpiándomela con su lengua por un rato hasta que me señaló “ya, Pera, Juan nos está esperando”.

Enseguida, me levanté dándole las gracias con un beso en la boca, donde probé el sabor de mis orines y de mis jugos, luego me vestí y fuimos con Juan pero otra vez, siguieron metiéndome mano entre los dos hasta que llegamos a la casa, en donde entramos y nos fuimos directo a nuestra recámara, pidiéndoles “espérenme aquí, voy al baño”. Al instante, entré toda mareada pero consciente, sentándome en la taza y me palpé mi pucha, la tenía muy caliente y muy mojada de mis jugos, luego oriné de nuevo y me limpié mi raja, permaneciendo un rato más acariciándomela, al igual que mis senos y jalándome los pezones, que se hicieron duros.

Ya que salí, regresé a la cama pero la habitación estaba medio oscura, sólo se iluminaba un poco con la luz de la calle, enseguida sentí unas manos, era Juan quien me tomó por la cintura, diciéndome “Esperanza, esta madrugada vas a ser bien cogida, como nunca” y empezó a desnudarme hasta dejarme encuerada, luego me abrazó besándome con pasión mientras su lengua penetraba mi boca y sentía el calor de su cuerpo desnudo, parecía que ardía. Luego sentí un calorcito acercarse por atrás, era Toño ya desnudo también y me tocaba mi culo con su pito duro, besándome en el cuello, en mi espalda, en mi culo y en mis piernas, al mismo tiempo que Juan me besaba mis pechos, mi pucha, mis piernas, me sentía en la gloria, tenía a mis dos machos, a mis dos vergas sólo para mí, ¡qué rico se siente estar en medio de dos hombres, acariciándote y besándote! Y solo podía gemir “uuuhhhmmm, así, así, rico, qué rico”.

Entre caricias y besos, me depositaron en la cama, bocarriba y siguieron con sus caricias hasta que les imploré “ya, ya, quiero verga, quiero verga” hasta que llegué a un orgasmo, exclamando “aaahhh, aaahhh”. A continuación, Toño se puso en medio de mí y abrí mis piernas lo más que pude, para recibirlo con su pito duro y caliente palpando mi raja y pidiéndole “Toño, métemela, métemela” pero solo me la paseaba por mi pucha y yo me sentía morir si no me la metía. Mientras tanto, Juan me besaba mis pechos, deteniéndose en mis pezones y con su mano, jugaba con mi clítoris mientras mis jugos salían ardientes de mi vagina ya dilatada.

De pronto, sentí otras manos que no eran de Juan y les pregunté “¿quién eres?, ¿quién es?” y me contestó “no te espantes, es el compadre de Lourdes, pues ya cuando estabas despidiéndote de Toño en la avenida, le dije al compadre que no se subiera al taxi, me preguntó ¿por qué?”. Luego, lo cuestionó “¿acaso no te gusta, Pera?”, me contestó “sí, me gusta mucho, trae una buena cola y se ve que le gusta la verga”, a lo que señalé “sí, “compa”, véngase, nos sigue un poco alejado, por eso está aquí pero le advertí “está bien “compa” pero con una condición”, enseguida me preguntó “¿cuál?”, le indiqué “que todo esto quede entre nosotros”, afirmando “sí, esto va a quedar entre nosotros”.

Entonces, el compadre tomó el lugar de Juan y enseguida me besó en la boca, en mis pechos y en mis pezones, luego Toño comenzó a metérmela mientras le decía “Toño, Toño, así, mi amor, métemela, me siento llena con tu verga, la tienes grande y gruesa, sácamela y métemela, así, así, qué rico, qué rico”. En un momento dado, el compadre me acercó su verga a mi boca y le dije “compadre, también la tiene gruesa y grande, como me gustan” y me indicó “sí, Pera, mámamela, es toda tuya”, de manera que mientras me cogían la pucha muy rico, a la vez chupaba mi biberón, haciéndolo decirme “Esperanza, ¡qué rico mamas!, qué rico” hasta que entre metidas de verga que recibía, siguió mi segundo orgasmo, al tiempo que Juan nos observaba sentado en una silla y le pregunté “Juan, ¿así querías verme, verdad?, ¿quieres ver cómo me cogen, oír mis quejidos y mis gritos de pasión?” y me respondió “sí, Pera, así quiero verte disfrutar, Pera, Pera, se cumple mi más recóndita fantasía”.

Luego, el compadre me la metió mientras yo chupaba la verga de Toño pero de pronto, Juan ordenó “Pera, ven, móntame”, enseguida se acostó a mi lado, bocarriba y me le monté, notando que su verga estaba dura como roca, como la primera vez que me la metió, pidiéndome “muévete, putita mía, así, así, rico, riicccooo”. Después, me indicó “ahora espérate, inclínate un poquito”, entonces me abrazó y quedé con el culo levantado, escuchándolo decir “Antonio, métesela por atrás”. Al momento, Toño se puso atrás de mí y ensalivándome mi agujerito, me colocó su verga y me la comenzó a empujar, eso me dolió un poco pero fui aceptando su miembro poco a poco, al tiempo que el compadre se masturbaba viendo esto.

Cuando estuvo toda adentro, Toño se detuvo hasta que el dolor pasó y Juan me dijo “muévete, mujer”, enseguida me moví, pues me sentía llena de verga y una sensación hermosa invadió mi ser, tenía dos vergas calientes y duras dentro de mí. De pronto, me detuve y ellos se movieron acompasadamente, haciéndome llegar a mi tercer orgasmo y exclamando “aaahhh, aaahhh, Dios mío, esto es la gloria, uuuhhhmmm”. Posteriormente, el compadre me acercó su miembro a mi boca, de forma tal que ahora eran tres vergas duras y gordas solo para mí, después los tres intercambiaron posiciones llenándome mi boca, mi pucha y mi chiquito de leche.

Al final, caí desfallecida, durmiéndome y cuando desperté, sólo estaba Juan abrazándome amorosamente y me preguntó “Esperanza, ¿te gustó la recogida?”, le contesté “no me gustó, me encantó” y añadí “ojalá se repita en otra ocasión”. Luego, me señaló “sí pero con Oliva, ¿sabes?, quiero cogérmela, tengo muchas ganas de volver a sentir su pucha caliente”, contestándole “voy a tratar de convencerla, amor, gracias, muchas gracias, mira, todavía sale leche de mi pucha y de mi chiquito”. Al momento, me indicó “tienes residuos también en tus labios, Esperanza, esposa mía”.

Fue así como me cogieron por mi chiquito y fue de lo más placentero.

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Enviada por: PERA62

Correo: perita62@yahoo.com.mx      
 

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