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Historia revisada en ortografía

Fantasías

312180 - Resulta que en esa ocasión, a ella le tocaba ser mi "esclava sexual", por lo tanto, me tocaba a mí elegir la fantasía. En este "jueguito" que tenemos, hay solo una regla, es que todo se vale excepto cuando la otra persona no esté de acuerdo o no se sienta cómodo, entonces no se hace nada.

La cosa es que yo tenía muchísimas ganas de verla cubierta completamente de aceite; en realidad, debo confesar que mi idea inicial fue el aceite de bebé pero luego cambié de parecer y compré un aceite que venden, que es de sabores... y el mío fue de sabor fresa.

Para esto y ya ven que en los hoteles tienen su televisión, pues yo me llevé unos cables RCA para conectarse en las salidas del televisor y como llevé un Discman, que lo instalé y puse de música de fondo, un disco que a mí me encanta, que es de Sade, una cantante americana que tiene una súper voz muy sensual.

Para no aburrirte con tanto detalle, te cuento que teniendo la música como fondo, comencé a besarla lentamente y poco a poco, fui tendiéndola en la cama, donde la besaba en el cuello, también jugaba un poco con sus labios y me deslizaba por sus manos. Así, la fui desvistiendo lentamente..., primero desabotonándole su blusa, botón por botón, así, sin prisa, después fue la falda, poco a poco hasta que solo quedaba la ropa interior y gozaba al verla así, con solo unas pequeñas prendas.

Ella no hizo nada, yo me encargué de despojarla muy despacio de lo que la cubría y al fin, estaba desnuda frente a mí, después la giré lentamente hasta quedar boca abajo, sobre la cama, enseguida busqué el frasco que contenía el aceite y me vacié un poco sobre mis manos para comenzar a frotarla; para esto, yo también estaba desnudo. Para ello, yo me subí en ella para pasar mis manos suavemente sobre su espalda, con movimientos lentos y circulares, recorriendo cada parte de su espalda, al tiempo que la música seguía.

A continuación, yo tomé sus brazos y fui dándoles un delicioso masaje, luego le tocaba su turno a sus piernas y con los dedos pulgares, le daba masaje a cada músculo, para que se relajara, continuando con sus pies, cada dedo. Poco a poco, fui dándole vuelta a su cuerpo para hacer la misma operación pero aquí comencé a la inversa, primero sus pies, sus tobillos, sus rodillas, lentamente subí por sus muslos.

Luego de algunos minutos, su vientre estaba cubierto por completo de aceite y seguí hasta llegar a sus pechos, los que cabe decir que tienen una forma perfecta, coronados por unos pequeños pezoncitos. En ellos duré un buen rato, proporcionándole un relajante masaje y ahí estaba..., oliendo a un delicioso aroma a fresa.

Obviamente, era demasiada tentación tenerla ahí, desnuda y dispuesta para mí y con mi lengua, fui recorriéndole su piel centímetro a centímetro, comenzando por esos increíbles senos; has de saber que prefiero los senos pequeños. Después, me divertí un rato lamiéndole su vientre, luego y como era de esperarse, bajé a probar ese riquísimo rincón, en donde no sé exactamente cuánto tiempo pasé ahí, perdí la noción de todo lo que me rodeaba, solo escuchaba sus gemidos y sus manos en mi cabello, apretándome e invitándome a seguir en ese lugar.

En pocos minutos, yo la sentí como se estremecía asumiendo que lograba un orgasmo, una y otra vez. Creo que ya se lo imaginan lo demás, ¿no?.

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