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Historia revisada en ortografía

En el coche, señora deliciosa

286827 - Navegando en un chat, en un día aburrido, encontré a una señora tapatía de 38 años, yo tengo 25 y comenzamos a platicar hasta que llegamos al punto interesante del sexo; la verdad es que he andado de picaflor y a pesar de que no soy un adonis, me considero más bien algo perverso y divertido.

Ella es casada y su esposo viaja mucho, como es el caso de tantas mujeres, así que estaba sexualmente mal atendida. El caso era que su mal sexual llegaba al colmo de que, cuando su marido estaba en su casa, llegaba y para adentro, sin más ni menos y por si fuera poco, como ella no se excitaba, le decía frígida.

Después de varios días platicando por el Messenger, me di cuenta de que ella jamás había tenido un orgasmo, es más, me confesó que no sabía lo que era venirse, lo que me pareció muy interesante, así que le propuse una cita advirtiéndole de la perversión que a veces me caracteriza. Me pareció que eso le atrajo más pero antes me preguntó “oye ¿ y tu pene, cómo es?”; yo fui sincero con ella y le mencioné que estaba dentro del promedio normal, de 16 cm de largo aproximadamente y no muy delgado pero no está circuncidado y el glande es rosita, aunque cuando se erecta, se pone morado, nada para sorprenderse.

Claras las cosas, establecimos una cita, a la que ella acudió puntualmente, fue por la mañana y vaya sorpresa la que me llevé, era hermosa, de cabello rubio, enorme busto y piernas muy bien torneadas; en esa ocasión, ella llevaba un pantalón de mezclilla, de los que le llaman Capri, unos tacones altos, una blusa ajustada a su cuerpo, escotada que decía “BEBE”, además de una tanga insinuante que salía por los bordes de su pantalón y por si fuera poco, olía riquísimo. La verdad, yo pensé “ella no puede ser, ¿qué imbécil dejaría de darle lo suyo a ese monumento de mujer?, sería un estúpido, impotente o puto, no hay de otra”.

En un momento, las piernas comenzaron a temblarme pero como buen tapatío, no me rajé, así que después de saludarnos y sorprendernos porque a ella le parecí atractivo, le propuse “vamos a conocernos un poco, así que pasearemos un rato en mi coche”, ella aceptó. Luego de que nos subimos al auto, llegué a una tienda Oxxo, en donde compré un par de cervezas y ella dijo “¿por qué no?. Anduvimos dando vueltitas en el coche, con música amena, conociéndonos, la verdad es que no tenía a donde invitarla porque los bares no abren por la mañana y lo que menos quería era enfriarla con un desayuno o algo así.

Finalmente llegamos a una calle media solitaria y le dije “pues mira, la verdad es que soy muy caliente, aún es tiempo de que te arrepientas” y ella contestó “no, la verdad es que ahora vienen mi turno de divertirse y conocer gente nueva, , así es que aprovéchame”, ¡zaaaaz!, eso puso en marcha mi libido y ya la tenía parada. A continuación, yo le dije “¡qué bonitas bubis tienes!”, me respondió “a tu servicio”, parándolas un poquito, entonces le señalé “vamos a ver si es cierto”.

Por un momento me olvidé de que estábamos en la calle y la besé apasionadamente, asimismo me respondió y me succionó la lengua, nos dimos un fajesote y al ver su entrepierna, noté una manchita, increíble, estaba mojadísima. Al darse cuenta, ella me dijo “¡ay, qué pena!”, le comenté “no te preocupes, ahorita te voy a limpiar” e inmediatamente, le desabroché su pantalón pero ella se puso de nervios, enseguida le metí mi mano y comencé a darle una dedeada de aquellas, al tiempo que ella empezó a gemir muy chingón; inclusive, le señalé “¿sabes qué?, este no es el lugar, vámonos” y me dirigí a un motel. Para entonces, ella ya tenía las pupilas muy dilatadas y los pezones súper parados, la verdad, salió cachonda la doña.

Llegamos al motel y cuando metí mi coche en la cochera, no pude más y comencé a darle un buen faje, inclusive le saqué sus enormes bubis de su escotada blusa y empecé a mamárselos como desesperado, dejándoselos hinchados y rojos mientras le tocaba su panochita por encima del pantalón. Con eso, esa zona comenzó a sentirse muy caliente y ya olía a su sexo, entonces le abrí su pantalón un poco más y nuevamente metí mi mano haciendo a un costado su suave tanga y ¡oh, sorpresa!, estaba muy, pero muy mojada, lo que ella no había experimentado antes.

Enseguida le busqué sus labios vaginales y no me fue difícil encontrárselos, ya que su humedad me llevó hasta ellos; al momento, se los separé como pude e introduje un dedo mientras no dejaba de tocarla ni de decirle cosas cachondas al oído, adulando su espectacular cuerpo y añadiendo “hoy serás una persona diferente, serás una puta, mi puta, ¿entiendes? y harás lo que yo te diga”, a lo que asentía con la cabeza. Por supuesto, yo sabía que en cualquier momento entraría la chica que cobra la estancia y cuando entró, mi amiga se asustó, entonces la cuestioné “¿nunca has cogido frente a alguien?”, me respondió que no pero no dejó de abrir sus torneadas piernas, lo que me dejó entrever que también tenía un espíritu perverso.

Por decencia, dejé de tocarla, enseguida me bajé del coche, pagué y subimos al cuarto. Entramos y sin darle tiempo a nada, la puse contra la pared, con su culo hacia mi verga, enseguida sintió mi erección y volví a sus senos, los que estrujé mientras le repegaba mi pene, después, mientras le besaba el cuello, metí de nuevo mi mano dentro de su pantalón y comencé a tocarla despiadadamente, estaba inundada, estaba escurriendo y seguía gimiendo. Luego de unos minutos, le bajé su pantalón y quedó expuesto ese hermoso culo, redondo, femenino, al instante le di un par de nalgadas y le bajé su tanga, después la hice que se inclinara un poco para que su concha quedara hacia mí.

Acto seguido, yo me hinqué y comencé a mamarle su panochita, luego busqué su clítoris, el que encontré hinchado y muy húmedo, entonces jugué con él, se lo mordí, le di lengüetazos y le recorrí su depilada vulva, centímetro a centímetro y llegando hasta su ano, lo que le pareció extraño pero lo disfrutó mucho. Después, le mordí suavemente sus muslos y sentí que estaba temblando, de inmediato presentí que venía una buena corrida así que jugué con mayor intensidad, incluso tomé un poco del lubricante natural de su vagina y se lo puse en su ano, metiéndole un dedo por ahí, suavemente.

Inmediatamente, ella exclamó un gemido de dolor y de placer, diciéndome “¿qué haces?, ahí nadie me ha tocado” y sin responder nada, le introduje otro de mis dedos; enseguida, ella pegó un grito fuerte pero jamás me impidió que siguiera. Después, con la otra mano, comencé a meterle dos de mis dedos en su vagina, que por cierto, olía y sabía riquísima y ubiqué mi lengua sobre el vértice de su cavidad vaginal, es decir, donde se esconde el clítoris y se lo mamé durísimo, parecía que quería sacárselo.

Ella estaba en blanco, en shock y solo gemía, entonces puse en movimiento todos los dedos que tenía dentro de ella, quien comenzó a temblar, parecía que se iba a desmayar y de repente, soltó un gran gemido, luego se estremeció totalmente y le vino su primer orgasmo. Lo increíble de todo fue que ella es de las mujeres que se vienen de manera extraordinaria, es decir, que parece que están orinando, lo que me puso 1000% de caliente, ya que no dejaba de salirle líquido abundante de su vagina.

Por sus lado, ella se quedó sorprendida y estaba llena de placer por supuesto, entonces le dije “y espera a ver lo que te falta, aún no te penetro y ya te veniste”; ella se sonrió cachondamente. Cuando saqué mis dos dedos de su ano, este estaba del tamaño de ellos, estaba dilatado, lo que era mi intención para penetrarla por ahí. Al instante, yo la desnudé totalmente porque recordarán que solamente le bajé su pantalón y la recosté sobre el borde largo del sillón, de manera que continuó mostrándome su culito o culote y yo continué haciéndole sexo oral; para entonces, su clítoris estaba muy, pero muy hinchado y sensible, lo que aproveché para mordérselo, para apretárselo, para lamérselo, era muy rico porque aún tenía algo de sus jugos.

En esa posición seguí pasándome hasta su ano y después le pedí “no te muevas”, rápidamente me quité el pantalón y el bóxer y saqué mi pene, que por cierto estaba muy húmedo y morado, con las venas saltadas y comencé a embestirla porque eso fue, eso era lo que le hacía falta. Así, se la metí suavemente primero y después, la bombeé muy duro sujetándola de la cadera y jalándola hacia mí en cada embestida y no dejé de hacerlo durante unos 20 minutos, ella estaba calientísima y continuaba mojándose, así que se formó esa excitante espuma en la entrada de su vagina.

La verdad es que su vagina era estrecha y además, hacía contracciones involuntarias con sus músculos internos, así que me estaba apretando fantásticamente, al tiempo que me estaba cogiendo deliciosamente a aquella señora. Así las cosas, le saqué mi pene de su panochita y sin más ni menos, se la dirigí a su ano y le dije “ahora sí vas a saber lo que es bueno”; como mi verga no es demasiado grande, obviamente la posibilidad de lastimarla era muy poca, entonces ella me preguntó “¿no me va a doler, verdad?”, le contesté “claro que no”.

A pesar de todo, me fue un poco difícil meterle la cabecita pero finalmente lo logré y ella ya estaba gimiendo muy rico, señal de que le estaba gustando; una vez que le entró la cabeza, le pregunté “¿así que nunca te lo han hecho por atrás?”, me contestó “no, ten cuidado” y le señalé “bueno, va a ser tu primera cogida por el ano”. Cuando le dije eso, se la metí toditita, hasta adentro, es más, casi le meto los huevos; inmediatamente, ella soltó un gemido aterrador y me dijo “me duele pero no te pares, sigue por favor, cógeme, eres un cabrón, sigue, no te pares”, así que obedecí la orden y estuve bombeando durísimo algunos minutos, al mismo tiempo que seguía tocándole su clítoris.

Mientras tanto, ella continuaba segregando lubricante y vino el segundo orgasmo, lo que fue increíble porque se originó a partir de una cogida por el ano; ella se vino de nuevo de manera intensa, incluso me mojó mis piernas y mis tobillos, sus jugos escurrían hasta mis pies, fue increíble pero no dejé de darle. Pasados algunos minutos, yo se la saqué de su ano y la llevé hasta la cama, poniéndola al borde, ahí le subí sus piernas y comencé a cogérmela por la vagina, lo que me permitía tocar y besar sus deliciosas tetas, que eran enormes y con los pezones rosados y grandes, que por supuesto, estaban erectos.

Así continuamos durante un rato y comencé a hablarle fuerte, eso le encantó porque le decía “tú eres mi puta y vas a coger cuando yo te lo diga y a la hora que te diga” y ella me respondía “sí papi, soy lo que quieras pero no dejes de cogerme, no pares”. Entonces le pedí “tú no me vas a decir que hacer”, inmediatamente le saqué mi verga de su vagina y se la llevé hasta su boca, ordenándole “límpiala porque te voy a dar lechita en el culo”.

Temerosamente, ella me la comenzó a mamar, ¡qué cosa más deliciosa! porque después del primer minuto, parecía que me quería ordeñar, me la succionaba deliciosamente y comenzó a soltarse, al tiempo que me presionaba mis nalgas con mucha fuerza. Ya cuando sentí que estaba por salir mi semen, se la saqué de su boca, enseguida la puse en cuatro y le dije “así se cogen a las perras y hoy, tú eres la mía”, instintivamente, ella levantó su culito y se la metí por el ano.

Así estuve como 10 minutos más, ya hasta me dolían los huevos de contener mi eyaculación pero no dejé de hacerlo y finalmente ocurrió, me vine abundantemente en su ano mientras ella me decía que se sentía muy rico. Cuando se la saqué, comenzó a escurrirle la leche caliente pero lo increíble fue que estaba tan excitado que no se me bajó la erección, es la primera vez que me pasa, así que aproveché y en esa postura, se la metí por la vagina nuevamente.

Ella se quedó sorprendida y la verdad, yo también pero hice como que era normal; obviamente, me dolía mucho pero no dejé de metérsela fuerte y se lo hice por otros veinte minutos hasta que eyaculó sobre mi pene. También, sentí una presión muy fuerte y comenzó a escurrirle su líquido, la verdad, fue muy excitante. Ese día que se nos hizo noche, lo hicimos tres veces y en otra historia, se las contaré.

¡Ah!, por cierto, también ella es perversa, me pidió que le cumpliera la fantasía de estar en una orgía y ser ella la anfitriona, con más chicas que chicos, algo extraño pero ocurre. Me encantaría conocer algunas mujeres que sean desinhibidas, calientes, cachondas, saludables claro; si tú eres una tapatía así, sin importar tu edad, estado civil, soy discreto, agrégame a tu MSN, me conecto casi todas las tardes o escríbeme, mándame tus datos y te contacto.

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Enviada por: charly_boyGDL@

Correo: charly_boyGDL@hotmail.com      
 

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