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Historia revisada en ortografía

Le di a Angélica y tambien..., ¡a él!

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262595 - Pues resulta que contesté un anuncio de una pareja que quería hacer un trío; la verdad, han de haber recibido un buen de correos como el mío, sin embargo, me escogieron a mí, ¡qué suerte!, ¿no?

Total que quedamos de vernos para comer y ahí, ella decidiría la suerte de los tres para ese día. Resultó que la comida fue muy buena y ella, ¡¡mejor de buena!!.

Ya estábamos tomándonos el café cuando les dije que iba al baño, oportunidad que aprovecharon para platicar acerca de lo que seguía; cuando regresé a la mesa, Angélica me comentó “bueno y de aquí, ¿a dónde?”. Esa fue la señal de aprobación y quedamos de irnos en los dos carros, yo seguí a Juan hasta que me hizo la señal que estacionara mi carro y me metí en el asiento de atrás, tapado con un cobertor que ellos traían..., así entramos al hotel.

Ya en la habitación, yo pedí al servicio que nos trajeran unas copas y cuando llegaron, brindamos por el gusto de conocernos, entre ellos se sonrieron y brindamos. Angélica me miraba fijamente, con ese par de ojos grandes y oscuros que tiene como diciéndome “anímate”, así que me acerqué de frente a ella y empecé a acariciarle sus dos senos, inmediatamente ella cerró los ojos disfrutando del momento y Juan solo nos veía.

Después, le saqué uno de sus pezones y empecé a mamárselo, enseguida ella empezó también a sobarme mi verga por encima del pantalón, luego le subí la falda y haciendo a un lado su tanguita, empecé a lamerle la vagina. Luego de unos instantes, ella se recostó en la cama y así, Juan le podía dar la verga para que le hiciera un oral mientras yo le mamaba la vagina, con las piernas bien abiertas.

Estuvimos así un rato hasta que ella me dijo que quería mamármela a mí también, enseguida me acerqué y le puse mi verga, así que ella se alternaba con la de Juan y con la mía, incluso a veces quiso meterse las dos al mismo tiempo, lo cual no pudo. Al verla acostadita, con las piernas bien abiertas, me acosté encima de ella para hacer un rico “69” y le mamé rico su vagina bien mojada por cierto, al tiempo que ella pujaba y movía las piernas.

De pronto, me dijo que quería seguir con el “69” pero yo abajo, para lo que me acosté inmediatamente, entonces ella abrió sus piernas y me dejó su rica vagina en la boca, con una espectacular vista de su culo y me la empezó a mamar. Así, yo le metía la lengua en la vagina y un dedo en el culito rico mientras sentía también que me la mamaba riquísimo, luego se la sacaba toda y se la metía nuevamente.

Luego de un rato así, me acordé de Juan y pensé... “¿qué estará haciendo este cuate?” y cuando volteé a verlo, me di cuenta que no solamente me la estaba mamando Angélica sino que cuando ella se la sacaba, Juan me la mamaba... ¡¡órale!!, eso no me lo esperaba pero se sentía riquísimo, puedo decir que me la mamaba mejor Juan que Angélica.

Cuando lo vi, le pregunté “¿quieres verga, verdad cabroncito?” y sin sacársela de su boca, él solamente movió la cabeza en señal de aprobación, enseguida Angélica se hizo a un lado y entonces, le agarré la cabeza a Juan para meterle más rápido mi verga en su boca. Angélica nos estaba viendo hasta que dijo “par de cabrones, ¿¿no me la van a meter??”.

Acto seguido, Juan se quitó y me puso un condón, enseguida Angélica se sentó en mi verga y le ofreció las nalgas a él, quien sin mayor preámbulo, se la empezó a meter por el culo y empezamos a metérsela rico, primero yo y luego Juan. Con eso, Angélica estaba delirando y hacía algunos gestos de placer mientras decía que se quería venir y que nos moviéramos fuerte, fuerte..., así, fuerte..., ahgggg.

Sin embargo, ella me comentó “no te vayas a venir que también Juan quiere su ración”, a lo que contesté “pues me vengo con ambos, ¡¡no hay problema!!”; eso fue lo que nos calentó a los tres y nos venimos rico, todos gritábamos, pujábamos y nos movíamos frenéticamente hasta terminar todos llenos de sudor y de lujuria.

Después de que descansamos y nos tomábamos nuestras copas, Juan se acercó a mi verga y me comentó... “ahora me toca a mí” y se la metió en la boca, dándome de nuevo una rica mamada..., ¡qué rico mama ese cabrón, la verdad!. Luego, Angélica se acostó en la cama y Juan la penetró en la posición del misionero y ya que estaba Juan dispuesto..., ¡¡pues también se la metí a él!!.

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Enviada por: Verga Lista !!!

Correo: megustaquemelamames@hotmail.com      
 

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