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xxxmireyitaxxx

muchos me desean pero pokos me consiguen

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Historia publicada por xxxmireyitaxxx

Historia revisada en ortografía     Titulo La zorra de tres

426903 Todo empezó una noche que me peleé con mi novio porque tenía ganas de salir y pasarla bien con él, unas buenas copas y un rico sexo para terminar pero no quiso porque estaba cansado, así que peleamos y decidí salir por mi cuenta pero nunca imaginé que esa noche me convertiría en una puta sedienta de sexo.

Ese día, me puse muy guapa, con un vestido azul muy corto y entallado, la idea era tener una aventura y me fui a meter a un bar donde jamás se les hubiera ocurrido que yo estuviera ahí. Pasada la media hora de llegar, me tomé dos o tres copas, cuando llegó el mesero y me llevó otra sin pedirla, diciéndome “es cortesía de un cliente” y sin más, di las gracias pero no pregunté quién era. Así siguió y el mesero me trajo cuatro más y esta vez, me dijo que lo mandaban a preguntarme si no quería ir a su mesa y le contesté “claro pero que él venga por mí.

La sorpresa fue ver que aquel hombre era mayor que yo y me preguntó “¿qué piensas de mi propuesta?” y pensé “¿por qué no?, total, no pierdo nada y no está de muy mal ver, aaahhh”. Total que me fui con él a su mesa, estaba con otros dos casi de su misma edad, cuarentones, el doble de mi edad pero como el bar estaba lleno, no había silla disponible y la que yo tenía en mi mesa, ya me la habían ganado, entonces él se sentó, diciéndome “siéntate en mis piernas, para estar los dos cómodos”; esa forma de pedírmelo, con tal atrevimiento hizo que aceptara y me senté, no sé si en verdad no había sillas, o fue obra suya con el mesero, sólo para estar en esa situación pero si fue así, me encantó, aaahhh.

Estuvimos tomando y platicando, incluso me dijeron que las bebidas se las agradeciera a los tres porque así lo estaban pagando y añadió que desde que me vieron llegar, les gusté y me preguntaban por qué una joven de 19 años y hermosa estaba sola en ese lugar. Enseguida, les platiqué lo que pasó con mi novio y adicioné “aparte, ya no estoy sola, si no con ustedes”; sin más, me decían cosas de mi cuerpo, que estaba muy bien, eso me prendía y me gustaban esas miradas de deseo por mí, además me encantaba que me admiraban las piernas y cuando él me las tocaba y me las acariciaba hasta la piel se me enchinaba.

Me contaron que solo iban a estar en mi ciudad por trabajo esa noche y que se irían al siguiente día en la mañana, entonces me dije “tengo que aprovechar, total, son desconocidos de una noche y tengo que pasarla bien”. Ante eso, les dije que me estaba sintiendo mal, que me estaba mareando y uno de ellos me preguntó si quería ir a donde se hospedaban, ahí pedirían una botella y la seguiríamos, lo que acepté y no lo dije dos veces, enseguida se pararon, pagaron la cuenta y salimos, aunque en el coche sentía cómo él me agarraba las piernas y sus amigos iban observándonos desde atrás.

Llegando al cuarto del hotel, me senté en la cama mientras ellos lo hicieron en las sillas, sirviéndome una copa, luego les pedí que pusieran música y me preguntaron qué música era de mi agrado, les contesté “movida”. En cuanto lo hicieron, me paré a bailar y ellos también, aunque se me pegaban mucho y sentía cómo me retallaban todo y cómo crecían sus erecciones, luego me fueron acariciando poco a poco, besándome mi cuello y agarrándome de la cintura y la espalda, también tocándome mis piernas y las nalgas, preguntándome si me gustaba.

Naturalmente, les contesté que sí porque sí me encantaba esa respiración de los tres en mi cuerpo, ese deseo de sentirlos, de saber que estaba mal pero no me importaba, así que me quedaba inmóvil ante tales caricias, no podía comprender qué me pasaba, esa sensación de estar con ellos y de serle infiel a mi novio. Poco a poco me fueron quitando el vestido y uno de ellos me cargó a la cama, ahí me recostó, me besó y otro hizo lo mismo con mis pechos mientras que el tercero me quitó mi tanga con delicadeza y me besó mis piernas hasta llegar a mi vulva.

Les confieso que cada cosa que me hacían más, me prendía y al desnudarse ellos, a dos de ellos les hacía el sexo oral mientras que otro me poseía y me penetraba, diciéndome frases como “¡qué zorrita eres!, ¡estás deliciosa, putita!”. Esas palabras me gustaban y me prendían cada vez más y hasta pensaba que sí me encantaba ser así, aunque lo mejor fue cuando lo hicieron al mismo tiempo por mis agujeritos, una doble penetración y sexo oral al mismo tiempo, ahí fue donde descubrí mi lado zorra y puta, me encantaba estar con ellos y quería seguirle, pues no me importaba nada y hasta se me olvidó que no usaron condones, no pasó algo malo pero me encantó, era tanto el placer que no supe en qué momento terminaron y me quedé dormida.

Al escuchar mi teléfono sonar, desperté, era mi mamá reclamándome dónde estaba, eran las 5 de la mañana y le contesté que ya iba para allá pero de ellos, no había rastro alguno, sólo una nota diciéndome que se tenían que ir por el trabajo, aunque fue una dicha que se toparan con una rica zorrita, de la que nunca se olvidarán, adicionando que tampoco olvidarían esa noche y que regresarían en otra ocasión, para otra sesión, si es que yo quería. También me anotaron sus números de teléfonos pero obvio, no los llamaría porque solo era una noche de sexo y de aventura; hasta ahora, a veces me sigo saliendo sola, para para andar de putita y tener una que otra aventura.

09 de Noviembre 2013

 

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